En este blog convergen pensamientos, reflexiones y experiencias en diferentes ámbitos educativos, que derivan de la actividad docente, en articulación con la teoría y el mundo de los textos. El trabajo de campo implica revisar permanentemente la práctica docente/profesional como lugar de reflexión y construcción del conocimiento. Aquí, vamos...
lunes, 11 de septiembre de 2017
La Ma-estra con pan y manteca
Pan con dulce de leche, tostadas, chocolate con leche. El mantel de flores violetas, las servilletas de tela de cualquier color, calor de invierno en el comedor diario. Mi abuela va y viene de la cocina al comedor llevando y trayendo la merienda para las tres. Le ceba mate a mamá que mientras toma uno y otro, corrige los cuadernos, organiza nuevas cuentas y hace los dibujos para la próxima clase. Algunos le pide a María que se los haga, mi hermana dibuja bien y mamá quiere que queden lindos para sus alumnos.
YO no hago mis deberes en ese momento porque estoy obnubilada observando a mamá en su tarea diaria: todos los días se repite la rutina entre risas y merienda, como un ritual entre mujeres, mientras papá trabaja afuera de la casa a esa hora. Nosotras, las tres hermanas, pertenecemos a ese mundo que mamá y mi abuela construyen cada día. Patricia, la mayor, tiempo después se va a estudiar a la facultad y quedamos con María, mamá y la Ia mi abuela armando y desarmando las tareas de mamá.
La “b” con la “a” “ba”, la “b” con la “e” “be”, y así sucesivamente el rompecabezas de las palabras para los alumnos de mamá, van tomando forma. Tiene primer grado ahora, y nos cuenta de la escuela pública, porque siempre dio clases en escuela pública, nunca en privada. También dio clases en escuelas rurales de La Pampa. También dio clases en cuarto y en quinto y en tercero y en Santa Rosa, en la Escuela Hogar de las que Evita abrió. Y en la 12 de Necochea y también estuvo del otro lado, en Consejo Escolar, haciendo algo que no contaba mucho, se ve que no le interesaba tanto. A ella le gustaba el aula, nos decía, estar adentro con los chicos, cuidarlos en los recreos, escuchar sus historias, aconsejarlos y también, ponerles límites. Le gustaba armar las clases y a veces me contó de los nuevos métodos de estudio de Emilia Ferreiro. Esto me lo contó de grande, cuando yo ya era profesora y le pregunté cómo se enseñaba antes.
Pero también mi abuela era maestra, mi maestra de la casa. Ella mientras mamá trabajaba en casa, luego de que llegaba de la escuela (porque las maestras trabajan cuatro horas y media en la escuela y después siguen trabajando tres o cuatro horas más en la casa con las actividades de los alumnos…¿Quién fue que dijo que los maestros trabajaban 4 horas nada más? NO recuerdo ahora, pero creo que fue un presidente nuestro. Se nota que no sabía nada de docencia quien lo dijo. Claro, así es muy difícil modificar la concepción de la Educación, si los dirigentes que elegimos eligen a su vez a sus ministros de Educación especialistas en informática. Me pregunto qué sabe un informático de Educación si no está en educación. Por lo menos pedagogo, maestro, profesor, Master en Ciencias de la Educación, algo, no sé, una carrera afín. Me parece a mí, pero tal vez me equivoco. Y como van a hablar de Educación buena o mala si creen que los maestros trabajan 4:30 por día.
Ahora que soy profesora entiendo menos. Cuando veía a mamá tan apasionada trabajando de lo quería y amaba, pensaba que toda la sociedad estaba a favor de esa profesión: padres, madres, otros maestros, políticos, presidentes, ministros, la verdulera, el médico, el zapatero. Además íbamos todos a la escuela pública.
Ahora que soy profesora entiendo menos. En el aula propiciamos la paz entre todos, pero resulta que en la casa los padres prefieren que sus hijos varones se definan a las piñas, parece que es de machos medirse con otros varones compañeros. En el aula pedimos que investiguen fuera de la escuela sobre temas que les interesa a los jóvenes, pero parece que el tiempo de estudio se reemplazó por tiempo de compu, horas culo en silla frente a la pantalla durante cuatro o cinco horas. Los profes inventan deportes y actividades en Educación Física, pero es más interesante estar dentro del cuarto chateando, a salir en bici, en patines y romperse el alma varias veces al día, volver con las rodillas peladas y el cansancio de haber corrido diez cuadras porque se hacía tarde para volver de día a tomar la leche.
Me encanta ser profesora igual. Aunque a veces siento que emprendo una batalla campal, cuerpo a cuerpo con los adultos de los jóvenes alumnos. Porque la lucha no es con los alumnos que intentan conocer el mundo tan contradictorio en el que les toca vivir y desarrollarse. No, no señores y señoras: la batalla es con los adultos, padres, madres, políticos, gobernantes, que tienen discursos my diferentes a la escuela pública y que no conocen las realidades que transitamos los profesores dentro del aula.
Me encantaría instalar cámaras dentro de las aulas para que todos tuviéramos la posibilidad de ver y escuchar lo que sucede allí: yo he lagrimeado escuchando a alumnos llorar en clase contando muertes, abandonos y sufrimientos. Error mío tal vez mostrarme vulnerable, pero no he resistido tanta desidia y crueldad.
Me encanta ser profesora igual. Aunque me digan que están cansados de estudiar y de escribir en mi clase. Porque por suerte también me dicen “ahora quiero ir a la facultad profe”, y eso antes, era imposible de pensarse en su mundo. Y no porque la facultad sea lo más importante, sino porque la representación de la facultad como institución donde se pone en juego la palabra y el conocimiento colectivo, es descubierto por ellos a lo largo del año.
Bueno, y ahora los dejo porque me toca a mí el pan con dulce de leche y mate para preparar mis clases de mañana.
Analía Rodríguez Borrego
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Bellisimo relato, de una bella historia de Docentes. La mamá Maestra, la hija Profesora...estoy segura que ambas con el legado de tomar la mano, abrir la mente...tocar el corazón, y así se puede, con ese granito de arena, hacer un mundo mejor!! ¡¡Feliz dia Maestras/os!!
ResponderEliminarOrgullosa que nuestro país tenga en su haber docentes con tu calidez y calidad humana
Marce hermosa! No se puede andar de otra forma cuando uno encuentra su camino. Costó, pero pude estar de ese lado de la vida.
ResponderEliminarRut...¡¡¡cuántos recuerdos tan bien vividos y relatados!!!
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